
Vivienda particular en Getxo
Dirección: Urbana interiorismo
Año de realización: 2026
Lugar: Getxo (Bizkaia)
Materiales empleados: lacas, laminados y nogal
Esta vivienda particular en Getxo tiene un trabajo de ebanistería interior que se plantea como un sistema continuo y que acompaña el uso cotidiano de la vivienda desde una lectura serena.
El acceso a la vivienda
El hall introduce de forma clara el lenguaje del proyecto. Las puertas y cerramientos interiores, lacados y ajunquillados a dos caras, permiten que la luz atraviese el espacio desde el primer momento y anticipan la relación visual entre estancias. El acceso no se concibe como un espacio aislado, es una pieza de transición donde la carpintería ordena el paso hacia las zonas principales.
La puerta semiacorazada se resuelve con la cara interior empanelada y alineada con el resto de la carpintería del acceso, mientras que la cara exterior se presenta lisa en sapelli barnizado. El resultado es una puerta que se percibe como parte del sistema de empanelados del hall. La hoja se integra en el plano vertical, reforzando la sensación de continuidad espacial.
Los cerramientos entre hall y salón, compuestos por puertas y fijos acristalados de grandes dimensiones, se enmarcan con molduras lacadas de ancho especial que refuerzan la proporción del conjunto. La presencia de arcos lacados suaviza los cambios de ámbito y establece un ritmo continuo en el recorrido.
En la entrada, fabricamos un armario gabanero con doble fondo interior. En su lateral se coloca un módulo abierto con baldas, la trasera adelantada y previsión para la instalación de una de luz perimetral que hace más espectacular el resultado.
El pasillo como eje longitudinal
El pasillo actúa como eje vertebrador de la vivienda. A lo largo de este, la carpintería define visuales y organiza los accesos a las distintas estancias. Los arcos especiales, lacados en tono beige y con llagas decorativas en costados y techos, marcan el inicio del recorrido y refuerzan la sensación de continuidad.
En este ámbito, el armario integrado se alinea con las paredes, manteniendo una lectura ordenada. Se resuelve con cuatro puertas con hendiduras decorativas y un acabado interior en melamina, manteniendo la coherencia formal del conjunto.
El rodapié lacado de 15 cm, con hendidura decorativa, recorre toda la vivienda y unifica el conjunto. Las ventanas se rematan con repisas lacadas y bases fenólicas, pensadas para soportar la humedad y facilitar el mantenimiento.
Cerramientos acristalados y la relación entre estancias
La relación entre las diferentes habitaciones (como el salón, el comedor y las zonas intermedias) se resuelve mediante una combinación de puertas correderas, batientes y fijos acristalados. Los cerramientos entre pasillo y salón-comedor, así como los separadores entre comedor diario y comedor principal, permiten compartimentar sin perder continuidad visual.
Las hojas acristaladas, siempre lacadas y ajunquilladas, se integran en marcos y arcos comunes que unifican el conjunto. Las puertas correderas, integradas en sistemas ocultos, facilitan la flexibilidad del espacio y permiten adaptar el uso de cada estancia sin alterar la lectura global del proyecto.
El empanelado es el protagonista del salón
En la zona de estar, la carpintería adquiere un papel estructurador. El empanelado del frente de la chimenea y la televisión, realizado con alistonado lacado vertical, define el espacio y ordena el plano del salón. Este empanelado integra laterales y traseras sobre pladur, resolviendo de forma limpia las necesidades técnicas.
Las estanterías empotradas en madera de nogal barnizada se insertan en este frente como elementos puntuales, iluminados y perfectamente encajados, aportando profundidad y contraste material sin romper la unidad del conjunto.
Los registros para instalaciones eléctricas, televisión o suelo radiante quedan ocultos. Las guías de correderas, junquillos y herrajes se lacan para unificar acabados, y se incorporan sistemas que permiten convertir determinadas puertas en retráctiles, según las necesidades del espacio.
Una puerta invisible en la cocina
La puerta de acceso a la cocina se resuelve como un elemento completamente integrado en el espacio. Por la cara de la cocina, la hoja se coloca a ras con un marco especial preparado para ser revestido, de modo que desaparece visualmente dentro del conjunto. Por la cara opuesta, se presenta lacada lisa, manteniendo la coherencia con el resto de la carpintería interior. El revestimiento se realiza con tablero suministrado por la propiedad, cortado y canteado a medida, revistiendo tanto la hoja como el hueco completo, lo que permite una integración precisa con el mobiliario de la cocina, sin interrupciones entre puerta y pared.
El resultado es una vivienda donde la carpintería interior se entiende como un conjunto que construye el espacio. Puertas, cerramientos, empanelados y mobiliario a medida ordenan el recorrido, filtran la luz y acompañan el uso diario con coherencia.